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sábado, 2 de diciembre de 2017

El acosador de "Love Actually"

Ahora que se acercan las Navidades tocaría que alguna cadena, o todas, ¡qué carajo!, pusiera la comedia favorita de las Navidades: "Love Actually". 



Ya sabéis, esa comedia en que el guapísimo Hugh Grant hace de Primer Ministro superenrollado que se enamora de una choni versión "England", en la que el "Rafael" de los UK saca un super-hit con el que vuelve al estrellato, en la que un viudo atormentado enamora a una top model y en la que el niño encantador hasta decir basta conquista a la guapísima versión infantil de Rihanna. Todo azúcar. 

Estoy hablando de esa supercomedia que incorpora el villancico más pegadizo: "All I want for Christmas is you" (para los que no pilláis ni esto lo traduzco: "Todo lo que quiero para Navidad es es a ti), una bonita canción excepto si la destroza M. Carey (aclaro que es M de María que ya sé que los M. cuestan de descifrrar) 

Sin embargo, a pesar de todas las referencias anteriores que demuestran cuánto sé de cine, lo que queda en la retina como el momento más romántico de la película es cuando Andrew Lincoln, todo bondad y amor, se declara a la novia de su mejor amigo de la cual lleva enamorada desde que el tiempo es tiempo, solo por demostrarle su amor eterno porque como decía el gran Prince en Purple Rain "I never can steal U from another", o sea que no puede robársela a su BFF. 


El bueno de Andrew se declara vía cartulinas porque no se había inventado el iPad y se larga asumiendo que es lo que hay. Tan trastornado queda que dedicará toda su existencia a cazar zombies. 

Hoy estaba mirando twitter y me he cruzado con este enlace en el que Juan Sanguino ataca a todas las películas románticas del mundo acusándolas de sexistas.


Sobre esta escena de "Love Actually" pone lo siguiente: 

Amor loco, amor frustrado, amor secreto. Y, según el cine, el más romántico de todos: el amor obsesivo. Mark (Andrew Lincoln) está enamorado de la novia de su mejor amigo, Juliet (Keira Knightley), así que arruina para siempre el vídeo de su boda grabándola solo a ella, haciendo 'zoom' sobre su cara y persiguiéndola por todo el banquete. Insaciable, Mark se presenta en su casa en plena noche (y entre semana además) para declararse mediante cartelitos con cara de cachorro abandonado mientras el marido de Juliet, el mejor amigo de Mark, ve la televisión. Esto debería ser la trama de un 'thriller' de terror y Juliet debería llamar a la policía o, por lo menos, advertirle a su marido que se ande con ojo respecto a su colega. Sin embargo, la película trata este acoso como una entrañable fábula romántica que pone a la chica contra las cuerdas: si ella reaccionase con hostilidad, quedaría como una bruja insensible que le ha roto el corazón al pobre loco enamorado. Cuando lo que más parece él es un loco a secas.

Esto es lo que pone. Con un par de huevos. Como distorsiona la película el amigo: lo que a todos nos parecía un enamorado adorable y un punto ñoño (que alguien le explique a ese tal Juan Sanguino que el enamoramiento siempre tiene un toque obsesivo) resulta que es un puñetero acosador que debería estar en la cárcel o al que el novio, celoso, le tenía que haber cantado las cuarenta o roto un par de dientes. 

Nótese que Juan, el Torquemada del feminismo, el McCarthy de los machistas, sugiere que avise a su marido: no seré yo quien le diga a Juan que esa sugerencia podría ser considerada discriminatoria porque presupone que el hombre ha de defender a la mujer. 

Me reconforta que si lees los comentarios de twitter el 99% del personal se lo toma directamente a chirigota. El resumen estaría entre "se nos va la pinza" y "¿es coña , no?"

Viendo como acabó el galán de la escena podría ser que Sanguino tuviera razón. El macho alfa agresivo que lleva dentro salió de caza.



Pero no, no es coña: bienvenidos a la inquisición de lo "feministamente correcto" de los cuatro extremistas según los cuales nos tenderemos que reproducir por esporas porque cualquier acercamiento a la chica será acoso o algo peor.

En el artículo está encabezado por la frase "los últimos acontecimientos nos obligan a estar vigilantes y no dejar pasar ni una". Traducido: "se empieza viendo "Love Actually" y se acaba como "La Manada", violando (supuestamente) en grupo". Sí, quiere decir eso.


Me lo imagino después de escribir esta frase tirándose ligeramente hacia atrás, en su silla, mesando su cabello y pensando que es el no va más del feminismo, el salvador de las mujeres, el paladín de la causa. Hoy tiene sexo fijo por ser tan guay. 

Este verano ya descubrimos que había algunos pueblos que hacían una lista negra de canciones machistas. Me impactó terriblemente la inclusión de "Corazón de tiza" de Radio Futura, acusada por su frase "si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro de él". Mira que había oído esa canción millones de veces y jamás se me ocurrió pensar que era una amenaza. Lo que es peor, la acabo de oír y sigo sin ver la amenaza por ningún lado.

"Mucho mejor (hace calor)" de Los Rodríguez también estaba proscrita sospecho que porque incluía "podrían detenerme ella es menor de edad" pero no lo tengo claro. 

En mi día a día escucho canciones como "The Fever" de Bruce donde recuerda a su expareja esperándolo en casa con la mesa puesta y la cena preparada, leo tetro como "Romeo y Julieta" que habla de un acosador que ataca a una menor de edad hasta que la pervierte o como un "Don Juan Tenorio" del que mejor ni hablemos: no entiendo como aún se representa en ningún teatro. 

Decir que "Lolita" lleva a la pederastia o la justifica, que el "La mataré" de Loquillo está animando a la violencia de género o que el "Justine" de Sade provoca sadismo y malos tratos me hace pensar que hay algo muy sucio en la persona que contempla el arte, sea en la faceta que sea.

Que yo sepa, tras leer Lolita, escuchar más de lo deseable a Loquillo y disfrutar con las barbaridades de Justine ni soy un pederasta, ni un maltratador ni un sádico.

El pecado (y en España el delito porque son dos conceptos que la ley se empeña en confundir) no está, cada vez en más ocasiones, en las manos del que supuestamente lo comete si no en el cerebro terriblemente enfermo de alguien que ve perversión, malas intenciones y violaciones en grupo ante cualquier pequeño e insignificante detale de la vida. 

Volviendo a "Love Actually", el Sr. Sanguino debería saber que lo que diferencia lo que hace el protagonista de la película, extraordinariamente cuidadoso, del acoso es como lo percibe la mujer: si las atenciones le molestan, dice que no las desea y siguen produciéndose es acoso. Si son bien recibidas, no. La mujer tiene el derecho constitucional a ser agasajada. Por mi parte un 10 para el protagonista de la película.


Así que una pequeña sombra de preocupación porque estas mentes obcecadas ganen la batalla de lo políticamente correcto dejándonos sin "Love Actually" o similares, una gran tristeza por el pobre Juan Sanguino que me parece que necesita muchos abrazos y toneladas de esperanza por los comentarios de twitter que demuestran que la población (hombres y mujeres) no le compran la moto. 





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