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viernes, 8 de septiembre de 2017

La previa del 1-O

Me han pedido que de mi maravillosa e iluminada visión sobre los días previos a la votación (o no) del 1-O. Voy.


Para empezar: estaba de vacaciones con mis churumbeles en Lisboa y lo he seguido de lejos. Hoy en día es difícil ponerse al día con los periódicos porque están totalmente polarizados: o independentistas o unionistas entre los que se encuentran muchos de los editados en Catalunya como La Vanguardia (que ya utiliza el mismo lenguaje que El Mundo rollo "deriva independentista") o El Periódico que se ha vendido de forma definitiva tras los atentados. 

Así que he seguido las noticias por los diarios y por las redes sociales pero de aquella manera. 

Al lío: el Govern está haciendo para lo que se le votó y por  lo que tiene mayoría absoluta. Sé que suena innovador y hasta revolucionario pero no hacen nada que no fuera su principal (¿única?) promesa electoral. Que aprendan los del PP. 


Lo harán mejor o no,  arriesgando más o menos (capital), con aciertos y errores. Pero era su promesa y la están llevando a cabo. 

Quizás el gesto más feo ha sido el de retirar unas banderas españolas del Parlament porque a una parlamentaria le molesta (¿y?) Pero vaya por Dios, no era independentista, era de Podem y las retiraba porque su bandera era la republicana (no la "estelada") Evidentemente se ha utilizado como odio hacia España por parte del independentismo cuando era otra cosa. Lo normal.  

El gobierno del PP está sacando toda la artillería legal a su alcance (lógico) sobre todo si tenemos en cuenta que ya había desempolvado hace meses toda la artillería no legal en forma de guerra sucia. Ya sabes, aquello de las cloacas del estado.  

Nos queda la duda de saber si sacará toda la artillería en sentido estricto. Ya sabéis, cañones, tanques y esa cosas que siempre hemos dicho que no veríamos pero... empiezo a dudarlo. 

Toda la artillería es mucho decir en España, país en el que la separación de poderes brilla por su ausencia: o sea que el TC, el Fiscal General del Estado bla, bla, bla son el mismísimo Rajoy. 

Si España fuera un estado modélico todo lo que hace sonaría bien: pedir un respeto por la legalidad, no gastar dinero público en cosas no necesarias, no desobedecer a los tribunales... pero es que hablamos de la España que hablamos, la del 2017, donde el partido que la gobierna que es el PP y donde se pasan la legalidad por el forro de sus caprichos día sí y día también. 

El espectáculo de abandonar el Parlament está muy bien, queda muy sentido, pero es una pena que sea el único tema que les indigne. PP y Ciudadanos, PSC y el batiburrillo de Los comunes-Podem no vibran con ninguno de los trescientos escándalos que afectan a España, su país. Naderías que cuestan miles de millones, no los 5 que le reclaman a Mas por el 9-N. 

Uno entiende que las cloacas del estado las compran porque no dicen nada. Por ejemplo. O que nadie ve ningún motivo para una moción de censura al PP que está en juicios por corrupción un día sí y otro también y que utiliza de forma descarada las estructuras del estado con fines políticos.

Lo que está pasando en el Parlament es muy triste, poco edificante. Claro. Pero, ¿hay otra opción? Con la independencia de Catalunya, para no perder la visión de conjunto hay que preguntarse siempre: ¿cuál es la alternativa? ¿ Cuál es la tercera vía?

La alternativa es la España del PP (si hubiera estado el PSOE sería lo mismo no nos engañamos) centralista, que solo entiende la sensibilidad castellana y que en 6 años no ha sido capaz de ofrecer nada diferente a una "promesa de diálogo".  Seis años para prometerte que se pueden sentar contigo a hablar (guau!!!) aunque diciendo que hay unas líneas rojas que no es que no se toquen , es que uno no se puede ni acercar, y  que son, para la mayoría de los catalanes, inasumibles. 

Respecto al Referéndum que han expresado la mayoría de catalanes que querrían que se hiciera negociado con el estado no hay (tampoco) tercera vía. No se hace y punto. 

Así que estamos en el único escenario posible a estas alturas: el gobierno de Rajoy haciendo todo lo posible e imposible para acojonar a los políticos y funcionarios para que no se vote y al Govern pasándose la legalidad española por el forro de sus caprichos. 

Como no puede ser de otra manera esto deriva en un vodevil parlamentario en el que se gritan, se indignan, se insultan, se desprecian.. y luego quedan para tomar café. 



¿Qué pienso de toda esta tragicomedia? Que no me interesa. 

A mi me interesa votar, expresarme democráticamente el día 1-O y ver que hace el Estado Español con la decisión del pueblo catalán o "tirar pel dret". Ya queda menos.  

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