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domingo, 2 de abril de 2017

El hombre sin brazos del circo.

Hace poco comentaba con una chica mucho más joven que yo, que lamentablemente no conocía a la mítica Orquesta Mondragón, está preciosa historia de amor, hecha canción por el impagable Gurruchaga y su banda. 



Sacada del cine mudo (Garras Humanas, título original "The Unknown" , 1927)  nos hace reflexionar sobre el amor, sobre las mujeres, sobre lo caprichosos que somos los seres humanos y sobre las locuras que Cupido nos obliga a hacer. Todo llevado al exceso. 

La historia nos habla de "el hombre sin brazos del circo" que "es capaz de fumar con los pies" y lanza cuchillos a bailarinas que danzan ante él. Resulta que a la bailarina más guapa del circo  le daban pánico los brazos de los hombres porque en su sueños eran garras humanas que la ahogaban hasta morir.

Nuestro intrépido héroe, que escondía sus brazos con truco, hizo lo que debía hacer cualquier enamorado de bien de principios del siglo XX: cortárselos. Hay que tener en cuenta que no tenían ni Netflix ni internet y se aburrían mucho. El muy iluso creía que esa sería la prueba definitiva que haría que ella cayera en sus brazos (risas enlatadas) 

Evidentemente, la hermosa y pérfida bailarina no capta la magnitud del gesto, la belleza poética de sacrificar las dos extremidades superiores por su amor, para que ella sea completamente feliz y ningún temor la atenace y le recompensa huyendo.. con un domador!!!! 


Ya no se escriben historias de desamor como esta, que acaba en mi imaginación con un fundido en blanco y negro del "hombre sin brazos" lanzando un cuchillo con el pie a otra bella bailarina que mueve las caderas delante de una diana, mientras una lágrima le resbala por la mejilla (a él, no a la bailarina) inadvertidamente para el público, que se abraza emocionado.

Os dejo la canción, una maravilla del frikismo. 

Si duda una de las historias más tristes de todos los tiempos, aunque sea en el tono de burla clásico de la Mondragón, que nos lleva a la moraleja del post: la incapacidad de los enamorados por valorar recíprocamente lo que la otra parte hace por nosotros.

Sería lógico pensar que a mayores muestras de amor, de entrega, de compromiso, más se tendría que inflamar el pecho de nuestra amada, pero, como la canción demuestra, no es así: grandes actos pasan inadvertidos, no se valoran en su totalidad o, en el peor de los casos, asustan y tienen el efecto contrario.

Sin ser tan dramáticos, estoy en contra de las amputaciones sean por el motivo que sean, es malo estar siempre al servicio de nuestra chica, dar muchas de cal y pocas de arena, porque no solo no se va a valorar lo suficiente si no que puede será contraproducente.

El hombre sin brazos del circo es una representación 100 por cien exacta de lo que es el amor: los sacrificios, por impresionantes que sean para satisfacer un capricho, son una bobada. 

Ya, ya, igual pensáis que exagero pero os podría hacer una lista de fechorías perpetradas en nombre del "si me quisieras..." frase generalmente pronunciada por mujeres con un toque de frivolidad y ejecutadas de forma increíblemente eficaz por machos sedientos de amor. 

Desde la que quiere tener otro hijo para salvar el matrimonio a la que implora unos pechos nuevos porque el problema no es el matrimonio, es su pérdida de autoestima secundaria a la falta de turgencia de sus mamas tras el parto (ambas true story). Igual no sabremos poner esa cosa extraña que se llama lavadora pero conseguir 15.000 euros para financiar la silicona es plan comido : en menos de 24 horas, aunque haya que empeñar los DVD de las finales del Barça (limited edition) y haya que pagar un cirujano plástico de prestigio, que con las cosas de comer no se juega.

Evidentemente al año todos divorciados.

Para sacarle hierro a la historia de las ubres la música, también de forma burlona, nos deja el impagable "Hombre despechado (el busto es mío)"


Que las mujeres hagan alguna barbaridad semejante por los hombres (pagar un aumento de pene?) es altamente improbable y a pesar de una búsqueda intensiva por Pub-Med solo he encontrado un dudoso "case record". "The fairitale of a woman that bought the Sport to her terminal husband the day after of a 6-0 final Champions victory of F.C.Barcelona against Real Madrid" Mestrón A, Cereto F and the study group of "cariño no sabía que te hacía tanta ilusión  🙄🙄NEJ of paranormal womans behaivour 2016 Dec: 370-375"

Así que me quedo con la sensación de estar entre dos orillas: mi yo cínico espera a ver si las mujeres se animan a cortarse apéndices por amor para no ser menos que los hombres (arriba el feminismo) y mi yo romántico espera que una bailarina apueste por mi con un metafórico cortarse los brazos, que se puede traducir de mil maneras diferentes: eso sí, no puedo asegurar que, si pasara, no me fugara con una domadora. 

1 comentario:

  1. Si tengo que generalizar, he visto mayores sacrificios por amor en mujeres que en hombres, aunque entiendo que le pasen más desapercibidos que unos pechos...

    La buena noticia es que sus dos orillas parecen ser la misma y puede sentarse a esperar sin mojarse...


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