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domingo, 23 de octubre de 2016

Te quiero (por facebook)

Mis 45 años (lo sé, parece que tenga 35) hacen que uno pueda decir aquello de "los tiempos avanzan una barbaridad". Soy de los que tuvo un Vic-20 como primer ordenador, crecí sin google ni móvil y he incorporado de forma natural todos estos avances. Llevo 10 años en facebook pero hay algo a lo que no me acostumbro: al "te quiero" (por face) 


Ese es de esos post que mi madre (recuerdos a Freud) me diría que no escribiera. Veo su cabeza moviéndose de forma repetitiva y horizontal mientras me dice "alguien se va a enfadar", pero, como diría el escorpión, es mi naturaleza. 

Lo primero disculparme: como tengo una edad y muchos de mis amigos de face son significativamente más jóvenes supongo que mi incomprensión y mi estupor deben ser causados por esa generación que nos separa. Supongo que soy de la pre-postureo y me sigue sorprendiendo el exhibicionismo en las redes. Decididamente soy viejo para ésto. 

Hay muchas personas que tienen toda mi simpatía, amor, cariño, etc, etc que lo hacen y me leen. Espero que no se enfaden. Un beso para ellos. 

Vamos a ir entrando en el tema: esta semana se lesionó el gran Andrés Iniesta. Supongo que los jugadores del Barça, la mayoría amigos suyos o como mínimo compañeros de trabajo, le llamarían y le preguntarían como está o le enviarían un wats, dependiendo de la amistad. Pero en las cuentas de twiter de los futbolistas tendremos muchos  #ánimoAndrés. La semana que viene toca una sesión de postureo con unas camisetas de color amarillo que digan "Andrés vuelve pronto" bajo la zamarra azulgrana.  

Imaginad que se pone enfermo un médico de mi hospital y todos sus colegas ponemos un #animoPepito en nuestra cuenta de twitter o bajo la bata llevamos camisetas con mensaje. Ridículo.

Todo es marketing y a la mayoría de los aficionados les parecerá un bonito detalle porque sí es la segunda década del siglo XXI, la década del postureo


Pero si me parece raro en compañeros de trabajo, imaginad en parejas. Es el cumpleaños de tu chico,  te levantas junto a tu amado, le das un cariñoso beso y le susurras a la oreja: "felicidades amor, te quiero".

Dependiendo del tiempo, de si es laborable o no y de si tienen hijos que les invaden la cama hasta se pueden dar un achuchón de buenos días. Pongamos que es martes y hay que ir a trabajar: desayunan juntos, se separan cada uno camino de su trabajo y aquí es donde, de forma inquietante, la parte no homenajeada siente la necesidad de felicitarlo de forma pública, por facebook, escribiendo un "Feliz cumpleaños amor, eres lo mejor que me ha pasado, te quiero" como si no hubiera estado a su lado hace un minuto. Es más, como si les separaran 2.500 km. 




Supongo que llevo demasiado tiempo sin pareja estable y no entiendo esa necesidad de liberar ese amor infinito que les invade el pecho y que, simplemente para que no les explote, deben soltar a través de las redes sociales. 

Todo es azúcar, miel, adjetivos amorosos superlativos que nos dejan a todos boquiabiertos recordándonos esos amores clásicos que solían acabar en suicidio si algo, en general el destino cruel, los separaba. Ya sabéis a quien me refiero: Romeo y Julieta, los amantes de Teruel, Anna y Vronski, Pin y Pon. ¡Qué bonito!

¿Es posible que ese mensaje no vaya dirigido a él si no a todo el mundo facebook para que sepan cuánto le quiere?

No solo pasa en los cumpleaños. Cualquier excusa es buena para airear su amor y decirse ese "te quiero" por facebook. Una cena inmortalizada en un glamuroso restaurant, una foto de uno de los dos en solitario, una instantánea (qué bonito palabro) de ambos paseando su amor por cualquier bello paraje de la geografía caribeña, cualquiera es válida.

Con la foto no hay suficiente. Añadamos unos cuantos hastags estilo #love #amor (lo traducen para el que no tenga idiomas) #mividasintinotienesentido #tequieromucholedijolachuchaalchucho #loveforeverandever y el que más me pone con diferencia #enlamejorcompañía, y unos comentarios de ambos a pie de foto con el mismo mensaje: "eres lo mejor que me ha pasado", "te quiero cielo", "3 años contigo, los mejores de mi vida".

Ya tenemos una declaración de amor eterno en toda regla. En las redes eso sí.


Que conste que, aunque yo nunca lo haría, no me parece mal: besémonos, abracémonos, querámonos muchos todos, gritemos al mundo lo precioso que es querer y ser querido, publiquemos en la portada de "La Vanguardia" que no hay nadie como él/ella. Wonderful (nótese que si utilizamos palabras en inglés queda todo más cool). Todo lo que sea amor es bueno. 

Pero esos arrumacos públicos, esa poesía, esa transmisión global, mundial de su amor, ¿se continúa en casa? ¿Les dicen veinte veces te quiero cuando se reencuentran o como ya se lo han dicho por face ya está el trabajo hecho? ¿Se lo demuestran más allá de regalarles unas flores que, evidentemente, son fotografiadas ipso facto y "colgadas" en las redes con los mismos hastags? 

#florestequiero #ereslamejor
Una duda me asalta en todos esos casos y no lo hace de forma gratuita porque he presenciado varios episodios de estas parejas ideales en facebook que me confesaban en la intimidad que estaban hasta el gorro de su media naranja, que pasaban de ese amor eterno en facebook el lunes a una pareja en trámites de divorcio el martes, de una estampa feliz delante de la cámara en un restaurant a dos extraños o dos enemigos en cuanto los flashes se apagan, de casos de adulterio de los de toda la vida bajo un disfraz de parejita ideal.  

Así que, llamadme raro, cuando veo unas muestras de amor tan maravillosas frunzo el ceño: me parece altamente sospechoso. 

Más dudas que me corroen y me despiertan a media noche empapado de sudor. ¿Están las parejas agasajadas de acuerdo con tanto azúcar? A mi si mi (ficticio) amorcito  me obsequiara con una de estas demostraciones de amor de "cara a la galería" me encontraría absolutamente incómodo leyéndola en mi ordenador, avergonzado hasta la médula.

Soy de esas personas raras que creen que los "te quiero" han de quedar en la intimidad, en un susurro en la oreja, en la penumbra de unas velas, en el calor de nuestra cama y no como un espectáculo en las redes sociales.

Llevándolo hasta el límite si no entras en este juego que cada día se generaliza más de realizar esas exhibiciones de amor a tu pareja en la red puedes llegar a parecer sospechoso y ser acusado de esconder a tu pareja y tu amor, simplemente por no querer exhibirlos. Una nueva demostración de falta de autoconfianza por una parte o de que las cosas van mal en esa relación que necesita un refuerzo externo. 

Todo me parece muy raro pero no me hagáis caso. Será, simplemente, que estoy mayor para esto.





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