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domingo, 16 de octubre de 2016

La axila de Anna Gabriel o la imagen de no tener imagen

Hace unos días tuvimos una impactante noticia con la edificante visión  de Anna Gabriel oliéndose la axila (sobaco) en la moción de cofianza del President Puigdemont en el Parlament. Evidentemente le han caído palos y le han salido defensores por todos lados como debe ser en una sociedad tan polarizada. Sirva este ejemplo para hablar de un tema que nos invade: la imagen de no tener imagen


No pongo la foto que sé que sois personas sensibles y podríais tener pesadillas: el que quiera que la busque en google. 

Posiblemente Ada Colau haya sido la precursora de esta moda o, como mínimo, el primer exponente. Ha huido de forma premeditada de la imagen clásica de mujer que intenta ser lo más atractiva posible, que quiere "sacarse partido". Ha renunciado a  parecer lo más "bella y femenina" (en los estándarts clásicos) posible. 

La elección de su vestimenta no me parece casual: no entiendo nada de moda pero siempre lleva ropa que parece salida de un mercadillo, dejando esa sensación de que se pone lo primero que encuentra en el armario, de que no le dedica ni tres minutos a hacer eso que suelen hacer las personas: combinar los colores y  llevar la ropa que más nos favorece. Todo estudiado. 

Por favor, no me saques bien en la foto!!!!
Colau ha decidido que esa es su imagen: intentar ser lo más normal posible, que cuando alguien la mire tenga la sensación de que es "una de los suyos", no llevar nunca ropa cara o de marca. 

Igual que Arrimades, Levy, Quiroga o Aizpurúa (la comunista, no la de la falsa foto del meme) no renuncian a estar lo más guapas posibles, también es verdad que tienen mejor genética,  Colau y Anna Gabriel (y todas las mujeres de la CUP en general) han decidido tener un look lo más desfavorecedor posible. Es su imagen, una suerte de marca electoral. 

Aizpurúa y la falsa Aizpurúa

Lo de la CUP (Anna Gabriel) es ir un paso más allá: podemos (no va con segundas) caer en la tentación de pensar que simplemente le da igual. Yo diría que no, que es exactamente lo que busca: parecer lo menos femenina posible, que alguien se meta por ella por su aspecto y entonces darle caña diciendo aquello del heteropatriarcado, que las tratamos como ganado, que somos unos machistas, bla, bla, bla. 

Porque Anna Gabriel, sin ser un bellezón a lo Cristina Seguí, podría estar mona,  pero ha decidido que no, que cuanto más fea esté (repito, cánones tradicionales, que igual a alguien su imagen le pone) mejor. Esas camisetas con mensajes (pero feas que te mueres, que hay camisetas con mensaje más chulas), ese corte de pelo, todo estudiado. 

Colau y los suyos han explotado cualquier controversia para diferenciarse de "lo tradicional" y no les ha preocupado que una del equipo se hiciera fotos miccionando en medio de la madrileña Gran Vía (para reclamar la liberación sexual de la mujer, vete a saber qué analogías hace esa gente) 

Pablo Iglesias hace lo mismo: esas camisas de leñador que ya no se llevan (desde hace 20 años), dice la leyenda que compradas en Mercadona o similar. Es uno de los nuestros, no se vende, sigue llevando camisas baratas. Es más, un día se puso esmoquin para ir a los Premiso Goya y le cayeron palos por todos lados. 

Siguiendo con Podemos encontramos lo de Alberto Rodríguez (el rastas) con esa foto uno cree que buscada, más posado que robado: un rasta pasando por delante de Rajoy, puro efectismo, puro spot publicitario. Viendo su espectacular currículum lo más importante para el partido eran sus rastas y la foto, no tengo duda. 

Así que uno, que duda de todo, sospecha que la imagen de Anna Gabriel poniendo su mano en el sobaco y después oliéndola en el sacrosanto Parlament no es casual si no una provocación más de un grupo antisistema. Esta es mi imagen, me huelo la axila con la ayuda de mi mano y si a alguien no le gusta es que está coartando mi libertad como mujer (si mear en la calle es libertad sexual, esto también lo debe ser)  y les acuso de  todo: fachas, talibanes del heteropatriarcado y opresores de la mujer.
Cariño, salgo a comprar tabaco.
Al parecer García Albiol (nadie más lejos de mi en valores y opiniones) le dijo "cuidado que las cámaras siguen grabando" y ella contestó "mejor, así me hago famosa". Objetivo cumplido querida Anna, como los episodio de las rastas o el  amamantar a un niño en el Parlamento. Puro marketing. 

Para mí, vamos a decirlo, es una falta de educación, de cortesía, de saber estar, de respetar unas mínimas reglas de convivencia, pero no le pienso dar caña porque es lo que buscan. 

PD: lo más inquietante es que muchos la han criticado por "hacer en el Parlament lo que uno hace en la intimidad del comedor de su casa". ¿Really? ¿La gente se huele el sobaco con la mano en el comedor de casa? El mundo se acaba... 





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