Recíbelo por mail

miércoles, 10 de agosto de 2016

Día Mundial del Orgasmo Femenino

El 8 de agosto es el Día Mundial del Orgasmo Femenino (DMOF). Si el día de la madre lo inventó, según cuenta la leyenda, "El Corte Inglés", supongo que el DMOF será una idea de Durex-Play, de Amantis o de los productores/editores de "50 sombras de Grey". 


La idea de que haya un día del Orgasmo Femenino solo se explica, como todos los días que solo afectan a las mujeres, desde la reivindicación: el día de la mujer trabajadora, el día de la madre, el día de la novia celosa y el de día las novias zurdas y frígidas (que es el 28 de diciembre) son otros ejemplos.

Arimateio Dantas, concejal de Esperantinas (Brasil) es el inventor/promotor de tan magnífica idea que ya va por su décimo aniversario y a la que le auguro un ascenso imparable.

Entiendo, por tanto, que las mujeres consideran que tiene pocos y deficientes orgasmos y creen justo reclamar un mayor número de ellos para equipararse en cantidad y calidad a los orgasmos de los varones.


Igual no, porque estoy suponiendo mucho, y las mujeres tiene más y mejores orgasmos que nosotros y simplemente reclaman por reclamar, porque el 8 de agosto hay pocas noticias que el verano es lo que tiene y así evitan que el pueblo oiga una sola insinuación más sobre unas posibles terceras elecciones que provocaría convulsiones en masa. 

Axioma. Si hay un problema, hay un culpable: el hombre.

En esto los sexos somos muy diferentes porque nunca he oído hablar a un hombre de que "no llega al orgasmo con su mujer" y, si eso sucede, el hombre se autoculpabiliza por un nimio problema de erección. Somos muy autocríticos.  

Pero si una mujer no tiene un orgasmo el culpable es el "macho alfa" que en realidad es una "nenaza gamma". Nadie imagina a una mujer en la cama con un tío buenorro de esos de anuncio de la coca-cola sin tener un orgasmo, casi no hace falta ni que la toque, pero sí con su marido calvo y con barriguita. 

Los hombres tenemos más orgasmos que las mujeres porque somos más dados al autoamor. Empezamos desde nuestra más tierna infancia y ahí seguimos, practicando incansables toda nuestra vida, independientemente de que tengamos pareja o no. Siempre tenemos 5 minutos para el autoplacer.

No responsabilizamos a nadie de nuestro número de orgasmos anuales. Del número de polvos sí, pero de la cantidad de orgasmos no. Que no es lo mismo. Y sin aparatos raros ni tecnología punta aplicada a ese fin. 

Evidentemente, huelga decirlo, estoy a favor del orgasmo femenino. Soy fan. No, no, eso se queda corto. Soy muy fan. El único motivo de acostarse con una mujer es conseguir que tenga un número de orgasmos que tienda al infinito para otorgarle el mayor placer posible. El orgasmo masculino es como el valor en la legión: se supone. 

Todos sabemos que es más bonito dar que recibir pero tenemos una parte egocéntrica: queremos que nuestra actuación sea reconocida por la receptora de nuestras atenciones y ampliamente comentada en esos foros de debate sobre sexo en que se convierten las reuniones entre amigas. Tras una portentosa noche  nos imaginamos instalados en el podium (en mi caso, lo reconozco, en lo más alto del podium) de los hacedores de orgasmos que haya conocido la chica. 

Gracias a Dios las mujeres tienen la gentileza, en general, de alabar si es el caso y no de ser destructivas si la actuación ha sido entre normal y desastrosa. 

Pero la impericia masculina, que por lo que me cuentan es catedralicia (yo no, claro, que tengo estudios), no es ni de lejos ni el único factor ni el más importante.

Destacaría en el debe de la mujer y en la modalidad "orgasmo en pareja" la falta de ganas de la susodicha y la falta de indicaciones de si vamos por el camino correcto o en contradirección: cuidado con no convertir las indicaciones en una versión sexual de google maps que si recibimos mas de dos órdenes seguidas nos colgamos y hay que resetearnos, pero un sigue, sigue, no pares no pares se agradece. Un poco de colaboración no está mal porque, a  veces, da la sensación de que esa chica está ahí en la cama solo para conseguir no tener un orgasmo y que quedes mal.

Recordad que "knowledge is power". Dadnos información del camino a la perdición, poned de vuestra parte para ese final feliz.


Y, por encima de todo, si las mujeres tienen menos orgasmos, es por su culpa, porque son infinitamente menos dadas al autoamor que nosotros y eso que la tecnología que se ha puesto a su alcance en este aspecto es nivel NASA.

Por último quiero comentar algo sobre los falsos orgasmos.  No lo hagáis más que en situaciones desesperadas: su efecto boomerang es terrible porque si un hombre cree que ha hecho una cosa bien, con el efecto deseado, la repite. Así que o la chica perpetua el orgasmo fingido o nos desorientamos porque lo que funcionó bien (supuestamente) el martes, no funciona el miércoles...

Ya sé que en este momento esperáis la foto o el vídeo de Meg Ryan con la escenita de marra. Pues no pienso ponerlo, porque es un momento negro de la historia: desde ese día cualquier orgasmo, por magnífico y auténtico que sea es sospechoso de ser un orgasmo fingido: un terrible negocio para la raza femenina. 


Y para acabar unos minutos musicales: os dejo una canción sobre el tema de una de las personas que ha hecho más música a cara descubierta de temas sexuales: el mítico Prince

"Get off"


Por cierto, he sido incapaz de saber que significa "get off". 
Si alguien puede ayudarme agradecería aclaración y no me digáis "bájate" que es lo que pone cualquier traductor de tres al cuarto... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario