Recíbelo por mail

viernes, 22 de julio de 2016

La decepción y la esperanza. High hopes.

De todos los sentimientos amargos hay uno que me desagrada en especial: la decepción.


La decepción parte de una bella premisa; la esperanza. Como si fuera un reverso oscuro la mayoría de vivencias desagradables empiezan con algo hermoso: la muerte con la vida, el desamor con el enamoramiento, la decepción con la esperanza.


Recuerdo a una persona muy cercana que me decía "no esperes nada de mí", era la única forma que sabía que no me iba a decepcionar. Es una de las frases más tristes que he oído aunque Serrat dijera aquello de que "nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio". Si le hubiera hecho caso, que no lo hice, no me hubiera decepcionado pero hubiera vivido más tiempo sin esa ilusión. 

¿Qué haría si lo pudiera revivir? Sospecho que lo mismo porque la carga positiva de la esperanza fue superior a la negativa de la decepción. Pese a todo.  

Así que vivo (no creo que sea solo yo, seguramente os pasa a todos los que me estáis leyendo) en una especie de decepción crónica, una suerte de melancolía light permanente basada en desengaños de todos los tamaños, desde minúsculos a gigantescos, desde esperados a sorprendentes, ocasionados por todos los subtipos de seres humanos que me rodean: familia, compañeros,  amigos y mujeres en todos sus estados (amigas, pretendientas/pretendidas, parejas y ex)

Con la edad se supone que uno aprende a esperanzarse menos, pero a mi me cuesta. Al parecer sigo esperando mucho, demasiado, de mi entorno y, claro, me sigo decepcionando.

Para equilibrar he conseguido, de forma parcial, que la decepción esté controlada, convirtiéndola en una simple forma de saber que es lo que me puede ofrecer mi entorno,  en un conocimiento basado en el ensayo-error en forma de  esperanza-decepción. Es la única forma de conocer a las personas: probándolas. Y solo hay una alternativa: no conocerlos, no jugársela por nadie. 

La vida es una especie de balance entre positivos y negativos, entradas y salidas, esperanzas y decepciones, así que para tener números verdes en esta cuenta hay que albergar grandes esperanzas y empequeñecer las desilusiones  hasta dejarlas simplemente en un bajo nivel basal de melancolía, con un control de daños que nos permita volver a ilusionarnos las veces que haga falta,  sabiendo que el desencanto  será asumible.

Mis amigos sufren una suerte de clasificación: tras muchos años de contacto con ellos, tras mucho dar y recibir, sabes lo que puedes esperar de unos y de otros. De los que esperas poco o nada no te decepcionarán. El problema es en los que tienes "High hopes" (grandes esperanzas) 

Y soy consciente de que he decepcionado a muchas personas, seguramente porque esperaban demasiado de mí o simplemente porque les ofrecía algo tan diferente a lo que querían que me consideran un auténtico fraude. 

Siguiendo las indicaciones del Boss, espero seguir teniendo grandes esperanzas, "High Hopes", pero solo con quien se las merezca, que son exactamente las personas que no me han decepcionado (¿aún?) 

He encontrado tres "High Hopes" en youtube: disfrutadlas, muy diferentes entre ellas aunque si hay que elegir, sin duda, la de Pink Floyd (sorry Bruce) 

Pink Floyd



Bruce Springsteen



Kodaline








No hay comentarios:

Publicar un comentario